Procesos
- Swety Velaquez
- 3 jun 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 jun 2020
Procesos es una palabra que no es muy aceptada y agradable para mucho. Todo en la vida lleva un proceso, la mujer para tener un hijo es un proceso de 9 meses, la semilla para dar su fruto toma su proceso, la vida, la muerte, la familia; en fin todo lleva su proceso. En nuestra vida espiritual no es la excepción también llevamos procesos. Al llegar a Cristo llegamos con todo, cuando digo todo hablo de nuestras vivencias, decisiones, defectos y cualidades. En la parte de decisiones implica las buenas y las no tan buenas. En las vivencias igual traemos experiencias buscadas y otras que nos llegaron sin pedirlas y son esas cosas que nos dejan huella en nuestro ser interior.
Cuando estamos en el primer amor estamos conociendo las bondades de Dios pero pasando a la segunda etapa comienzan los conflictos ya que nuestro viejo hombre se trata de manifestar porque siente la presión de la presencia del Espíritu Santo. Es justo en esa etapa que entramos en proceso, donde Dios como alfarero comienza a rompernos y hacernos de nuevo. Es algo que duele pero nos lleva a crecer y a formarnos tal como Dios quiere. Al final todo es provechoso.
Hay otros procesos que también se manifiestan que no son tan gratos, como la perdida repentina de un familiar, una pérdida de empleo, un accidente, una enfermedad, en fin un sin número de cosas que nos llevan a experimentar dolor. Otro aspecto que trae proceso es el llamado a nuestras vidas, pues una vez comenzamos a ser cambiados por el Espíritu Santo en el plano personal ya estamos en camino al ministerio. El ministerio es hermoso pero también es muy sufrido y si no somos sanos, restaurados y equipado podemos caer en más dolor y heridas emocionales y espirituales.
Los institutos bíblicos, universidades y la iglesia nos fortalecen en lo espiritual y doctrinal mas no nos enseñan a lidiar con las dificultades tanto en el plano social, político, cultural y ministerial. Cuando un joven pastor comienza e experimentar bajas, dificultades económicas, traiciones, presión social y demás lo lleva a un fuerte proceso llamado depresión y otras veces llamado frialdad espiritual. Este proceso es doloroso y fuerte, se encuentra en una línea delgada de dejarlo todo o continuar. Si continúas ¿Cómo lo harías? En dolor, frustración o en piloto automático que no es otra cosa que hacer las cosas porque estamos familiarizado mas no disfrutamos el trayecto.
¿Qué hacer en medio del proceso?
Mientras se está en el proceso podemos hacer lo siguiente:
1. Mantener una actitud positiva
2. Estar en constante adoración y gratitud a Dios
3. Buscar lecturas que edifiquen la fe en medio del proceso que estés pasando
4. Agradecer cada ayuda que se presente en medio del proceso. A veces Dios envía personas por un momento y listo. No debemos enojarnos, criticar o murmurar si ya no están.
5. Aprender en el proceso todo es provechoso.
6. Mantener la confianza firme que Dios está en medio de todo. Creyendo Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Notas finales
Recuerda que cada problema será un medidor de lo que tienes por dentro. Todo lo que sembraste en tu interior dará el fruto en el momento de la dificultad. Si tienes fe se manifestara, confianza, duda, temor inseguridad, negatividad, positividad, en fin todo lo que tienes en tu interior se hará manifiesto en el proceso. Así que antes del proceso debes alimentar, afianzar y madurar tu interior.
Bendiciones
Neida Velázquez





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