Los cambios
- Swety Velaquez
- 28 nov 2020
- 3 Min. de lectura
La vida es de constantes cambios y aunque son comunes muchas veces no nos adaptamos a ellos. Los años 60 son muy diferente que los años 2000, y la actualidad ha sido de muchos cambios, desde el nacimiento del internet hasta la tecnología telefónica; en fin, estamos en constante cambios. Tal vez muchos como yo nos molestan ciertos cambios como por ejemplo cada vez que me cambian mi formato del correo electrónico me frustro por no entenderlo y mi familia me dice Picapiedra porque quiero lo viejo y honestamente no me da pena decirlo, pero si me ha costado abrirme a cambios.
Hay otros cambios que son necesarios e importantes hacerlos y muchos les cuesta porque se amarran a que así soy y punto, me refiero a la vieja manera de vivir. Hay personas que no quieren entrar en un proceso de trasformación por miedo a la confrontación y porque no decirlo porque se acostumbran a estar cómodo dentro de su infierno, es este tipo de persona que reconocen que hay algo mal pero no quieren confrontarlo para cambiarlo; porque esto conlleva esfuerzo, persistencia y entregar su propio yo para que Dios pueda hacer su obra.
Muchas veces hacer cambios cuesta y pueden producir dolor, pero hay que ser consistente para poder ver la transformación del Dios todo poderoso en nuestras vidas. Si como a mí los cambios tecnológicos no me gustan, pero tengo que fluir a la vanguardia de lo que hay hoy por hoy así tenemos que hacer en nuestro interior, debemos de fluir con la corriente del espíritu para poder tener una vida abundantemente plena en Cristo. La salvación es lo mas importante pero lo demás de cambiar nuestra naturaleza a la naturaleza del espíritu hay que estar dispuestos. No podemos seguir haciendo lo mismo esperando resultados diferentes.
Cuando permitimos al Espíritu Santo obrar se manifestará la persona espiritual y habrá mucha más armonía en todas las áreas de nuestras vidas. Porque al ser regidos por el espíritu daremos frutos del espíritu, por tal razón donde estemos planteados seremos de bendición para todos los que nos rodean. Cuando nos aferramos a nuestra antigua manera de hacer o ver las cosas estaremos sin avances, la manera que uno se relacionaba con Dios al principio no necesariamente es la que usaras ahora en estos tiempos. Cuando éramos niños el cuidado era otro, según fuimos creciendo cambio la manera de conducirnos, así es en la vida tenemos que fluir según el Espíritu Santo nos va dirigiendo.
Debemos de romper el habito de la costumbre y tenemos que abrirnos a lo nuevo, esto me acuerda de una anécdota que viví con mi esposo. Yo por lo regular cambiaba demasiado los muebles de mi casa pues me aburria verlos de la misma manera, resulta que por alguna razón deje de hacerlo por un tiempo y mi esposo se acostumbro de tal manera que por costumbre se subía a la cama de la misma manera. Para es tiempo el llegaba tarde del trabajo pues trabajaba de noche, ese día… siiiii, me dio por cambiar el cuarto de forma sin aviso previo y adivinen que paso; se estaba subiendo encima del escritorio pensando que era la cama. Después me dice cuando vayas a CAMBIAR algo avísame, aquí es un ejemplo vivo cuando hacemos todo en automático y no damos cabida a lo nuevo, lo inesperado (en buen sentido) y lo refrescante nos trae conflicto pues se quiere seguir haciendo lo acostumbrado. Permítete ser guido, dirigido y esculpido por Dios.
Bendecidos
Apóstol Neida Velázquez





Comentarios