De Egipto a la libertad
- Swety Velaquez
- 2 ene 2023
- 4 Min. de lectura

Seguramente has escuchado el relato bíblico del pueblo de Dios en el desierto, antes de estar ahí estuvieron en Egipto en cautiverio por mas de 400 años, esto les hizo desarrollar mentalidad egipcia. Aprendieron un sistema errado de hasta el punto de perder su propia identidad. Dios envía a Moisés el libertador físico del pueblo, ellos salieron, pero falto algo y fue sacarle a Egipto de su interior.
Dios me sorprendió con esto que te voy a compartir contigo que me lees. Dios me puso en mi corazón lo siguiente, muchas personas están como el pueblo de Israel. A pesar de que Cristo ya vino y muchos dicen conocerle o hasta servirles, pero no viven como Jesús nos proveyó a través de su sacrificio en la cruz.
Ahora te preguntaras ¿de que manera podremos tener una mentalidad y actitud de esclavo? Sencillo cuando somos preso de la jaula del dolor emocional y no podemos disfrutar de lo que Dios nos ofrece. Hoy tuve una experiencia fuerte con Dios y mis emociones y quiero compartirla contigo para que puedas entender de lo que te estoy hablando. Para muchos no es noticia que yo vengo de una historia de dolor y muy herida. Yo había hecho la terapia del perdón en especial con mi madre y por mucho tiempo yo venia experimentando cosas que no las podía entender, pero me fue afectando para mucho no era llamada, para otros había cometido pecado y para otros yo era maldita. La gente es especialista en colocar etiquetas a los demás por no entender su bagaje.
En el año 2003 comencé a caminar y comencé a sentir dolor en la parte inferior de mis piernas y observé que la piel se pagaba a mis huesos. Con los años comencé con dolor en mis caderas, pero en especial la derecha y continuando que los años siguen pasando me he estado batallando con el asma crónica lo cual afecta mis pulmones seriamente, dirás tu que tiene que ver esto sencillo es una analogía, pero muy cierta pues estoy liderando mi mejor batalla en mi salud. Has escuchado que lo que la boca calla el cuerpo lo grita… si ¿verdad? Yo no soy la excepción mi cuerpo gritaba lo que mi boca no podía decir.
Yo había perdonado que es lo que nos enseñan el la iglesia y los terapeutas, lo que no nos enseñan es como liderar el dolor del sentimiento que se produce cuando se es humillado, ofendido, lastimado y rechazado. Ese dolor se convierte en enojo y esto desencadena en otros sentimientos que lo entendamos o no nos limita y nos afecta nuestras vidas. La enfermedad ha ido apoderándose de mi y llevaba tiempo batallando con una sensación que no podía explicar, pero me estaba afectando con mi vida y funciones ministeriales. Al igual que el asma afecta mis pulmones el enojo me estaba afectando demasiado. Tengo que reconocer que era un enojo pasivo, pero con el tiempo experimente FRUSTRACION, lo cual no me permitía disfrutar de lo que Dios me daba día con día.
Porque digo que era enojo pasivo pues no me desquitaba con otros y callaba aun cuando me irritaba ciertas cosas y acciones para conmigo. Sabes que el pueblo de Israel el viaje era de 11 días y lo hicieron en 40 años ¿Por qué? Por la mentalidad. En nosotros se forma el sistema de creencias hasta los 5 años y esto determinara nuestra vida, además de nuestras decisiones que se sumaran al dolor que se lleva por dentro. Nosotros los cristianos pareciera casi blasfemó el reconocer como nos sentimos y por ello comenzamos a espiritualizar todo con la palabra que no miente, pero no es real en nosotros cuando no lo experimentamos. Como la biblia dice que no se acueste el sol sobre nuestro enojo, no reconocemos ese sentimiento el cual se reprime y se encierra en nuestro subconsciente. El subconsciente nos domina mas que el consciente y por esto hay reacciones ante tal situación que no podemos explicarnos. Así como vamos afectándonos en nuestro interior. Cuando hacemos como Adán y Eva esconderse detrás del arbusto para que Dios no los viera no nos ayudara a sanar y avanzar.
Hay muchos ministerios estancados y no por falta de llamado o de unción sino por el dolor encerrado que nos hace tomar decisiones arbitrarias que no nos permite ser efectivos en nuestra asignación. Te compartía que el tiempo fue empeorando mi salud y ya siendo por casi 19 años pastora puedo decirte que experimente demasiados tropiezos. La vergüenza, la culpa, el dolor fueron trajes silenciosos que me vistieron por mucho tiempo. Cristo me vino a dar libertad y aunque lo sabia con mi mente no podía experimentar todo en mí. Un día en un ayuno (reciente) Dios comenzó a mostrarme la soberana trampa del enemigo para que no me levantase a hacer aquello a lo cual Dios me escogió y llamo.
Al verme en el espejo pude ver donde estaba y entendí que, aunque había perdonado no había sanado el dolor y el coraje que estaba en mí. Tal vez sea juzgada por esto que comparto, pero no me importa porque fui juzga, criticada, traicionada y ahora Dios me abrió mis ojos. Me atrevo a compartirlo contigo pues se que hay muchas personas presas de la vergüenza del enojo, del dolor y de la deshora y así como Dios hiso en mi lo puede hacer en ti. Cristo murió por nosotros para darnos libertad, no sigas preso del dolor. El pueblo tuvo que morir casi todos para poder entra Caleb y Josué… más de 40 años los demás murieron por su mentalidad estos dos llegaron por lo mismo siempre vieron que Dios les había entregado. Cambiemos nuestra manera de ver las cosas. Permitamos que nuestro libertador nos saque de Egipto y nos lleve a la tierra prometida.
Neida Velázquez



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