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La marca


Hoy miércoles estaba dictando una clase cuando de momento hable un poco de las marcas que tengo en el cuerpo, por mis embarazos todos se rieron cuando dije “parezco una Zebra” parecía un momento chistoso, pero al llegar a casa me detuve antes de tomar una ducha a observar las estrías y la cesárea que tengo ya que no pude dar a luz por vía natural.  Me recordé de cada proceso cuando me convertí en madre y observaba las marcas, pero noté que ya no me dolían… me sorprendí y como para no ser la excepción el padre me hablo de las marcas.


Estamos en una generación que le gustan las marcas y no pasa nada ya que es moda, pero hay unas marcas que están en el corazón y unas duelen y otras solo son cicatrices, pero al final no dejan de ser marca.  El eterno esta interesado en que seamos sanos en nuestras emociones y muchos no lo entienden ya sea por concepto de religión, miedo o ignorancia no se acercan para ser sanados.


Me asombra de ver personas que deben de hacerse un procedimiento quirúrgico no se lo hacen por miedo a la cicatriz ósea la marca que va a dejar en su cuerpo, ahora bien, cuando hablaba en la clase y dije “Zebra” muchos se rieron y yo solo observé y recordé de porque de esas marcas, esas marcas me dieron la gran dicha de ser madre por primera vez (obvio tengo mas hijos y todos fueron por cesárea) los primeros días tenia miedo de mirarme sabía que algo había cambiado en mí, no había vuelta atrás. Ya pasando los días disminuía el dolor, aunque la herida oba poco a poco convirtiéndose en una marca junto con mis estrías.


Ahora bien ya tenia la herida sanada y se convirtió en una marca, una cicatriz que cada vez que la miro me recuerda que ese fue el mecanismo que se utilizó para convertirme en madre, también tengo otra herida pues siendo madre de mi segundo hijo mi pulmón colapso el izquierdo y tuvieron que intervenirme con un tubo de pecho y fue en carne viva, sin anestesia soporte mientras traspasaban mi costado y llegar al pulmón (jamás había experimentado un dolor tan fuerte) y mientras los días pasaban una vez más se convirtió en cicatriz y al mirarme 36 años después solo recuerdo el infinito amor del eterno que me guardo para no morir.


No todos pueden mirar la cicatriz como testimonio de donde te saco el eterno, hay cicatrices que duelen porque realmente no han sido sanadas, como el rencor, la envidia, las heridas de la niñez, el abandono en fin miles de cosas y cada vez que te miras y duele es que no ha sido sanado.  El padre quiere sanar tu vida, las cicatrices no se irán, pero si logras sanar solo será el recuerdo de un momento difícil, tal vez del dolor más profundo, pero tienes la garantía que si Yahweh sano esa herida solo será el recuerdo de tu pasado. 


Sabes las personas y en especial los cristianos nos dicen “ven a Yesua y te perdona, pero las personas allegadas a ti serán muchas veces usadas por el enemigo para recordarte tu herida y que veas tu marca como algo deshonroso y te sientas mal porque lo único que el enemigo busca es robarte la identidad junto con tu propósito.  Todos tenemos una triste historia que contar, porque siempre digo “detrás de cada sonrisa hay una historia de dolor”.   Amate y agradece cada marca porque quiere decir que han sido las guerras que has peleado, pero que has VENCIDO.

 

Bendiciones,

Neida Velazquez

 
 
 

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