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Aprender a verme como Dios me ve.


Dejar de mirarme con los ojos de mis heridas para comenzar a mirarme con los ojos de Dios


Hay momentos en nuestra vida en los que nuestra propia imagen se convierte en nuestro peor enemigo. No porque no tengamos valor, sino porque hemos aprendido a mirarnos desde lo que vivimos, desde lo que nos dijeron, desde nuestros errores y desde las heridas que todavía cargamos.


Tal vez alguien te hizo sentir que no eras suficiente.Tal vez una relación te hizo creer que no eras digna de amor.Tal vez fracasaste y comenzaste a definirte por tu fracaso.Tal vez te comparaste tanto con otras mujeres que olvidaste quién eres tú.

Pero hay algo que necesitas aprender:

Tu identidad no puede estar determinada por la manera en que otros te ven.


Tampoco puede estar determinada por la manera en que tú te ves cuando estás herida.

Necesitas aprender a verte como Yahweh te ve.


1. Yahweh no te ve como te ven tus heridas

Una herida puede distorsionar nuestra percepción.

Cuando una persona ha sido rechazada muchas veces, puede comenzar a pensar: “Nadie me quiere”.


Cuando ha cometido errores, puede pensar: “Soy un fracaso”.


Cuando ha sido abandonada, puede pensar: “No soy suficiente”.


Pero una experiencia no tiene autoridad para definir tu identidad.


David no era simplemente el pastor de ovejas que nadie consideraba importante. Dios vio en él a un rey.


Gedeón no era simplemente el hombre que se escondía por miedo. Dios lo llamó:

“Varón esforzado y valiente.”(Jueces 6:12)


Dios no solamente mira lo que eres en este momento.

Él también ve lo que puedes llegar a ser cuando te rindes completamente a Él.


2. Deja de usar tus errores como espejo

Uno de los mayores problemas que tenemos es que continuamente nos miramos a través de nuestro pasado.


  1. “Yo hice esto.”

  2. “Yo fallé.”

  3. “Yo tomé aquella decisión.”

  4. “Yo permití aquella relación.”

  5. “Yo dije aquellas palabras.”


Sí, cometiste errores.

Pero tú no eres tu error.

Pedro negó a Jesús, pero Jesús no terminó la historia de Pedro con su negación.

Después de la resurrección, Jesús lo restauró.

Esto nos enseña algo poderoso: Dios puede confrontar tu pasado sin destruir tu futuro.


El enemigo quiere que mires constantemente hacia atrás para que tengas miedo de avanzar.

Pero Yahweh quiere sanar tu pasado para que puedas caminar hacia tu propósito.


3. Aprende a separar quién eres de lo que haces


Esta es una de las lecciones más importantes que debemos aprender.

Tu comportamiento puede necesitar transformación, pero tu valor delante de Dios no desaparece.


  1. Puedes equivocarte y seguir siendo hija.

  2. Puedes caer y levantarte.

  3. Puedes necesitar arrepentimiento y todavía ser amada.

  4. Puedes estar en proceso y seguir teniendo propósito.

  5. La gracia no significa que Dios aprueba nuestros errores.

La gracia significa que nuestros errores no tienen la última palabra sobre nuestra vida.

Romanos 8:1 declara:


“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”

Hay una diferencia entre convicción y condenación.


La convicción te dice:

“Esto necesita cambiar.”


La condenación te dice:

“Esto es lo que tú eres.”


El Espíritu Santo transforma tu conducta.

El acusador intenta destruir tu identidad.


4. Yahweh ve valor donde otros solamente ven defectos

Quizás alguien solamente vio tus imperfecciones.

Dios vio potencial.

Quizás alguien se enfocó en tu pasado.

Dios vio propósito.

Quizás alguien te descartó.

Dios decidió llamarte.

La Biblia está llena de personas que fueron utilizadas por Dios a pesar de sus debilidades.

Moisés tenía limitaciones.

David tenía un pasado complicado.

Rahab tenía una historia que muchos podían usar para señalarla.

Pedro era impulsivo.

Pablo había perseguido a la iglesia.

Pero Dios tomó personas imperfectas y escribió historias extraordinarias.


¿Por qué?

Porque Dios no necesita que seas perfecta para comenzar a trabajar contigo.

Necesita un corazón dispuesto.


5. Tu identidad comienza en Dios, no en la opinión de la gente

Vivimos en una generación que constantemente nos dice cómo debemos vernos.

Las redes sociales pueden hacernos comparar nuestro cuerpo, nuestra familia, nuestro matrimonio, nuestros ministerios, nuestras finanzas y hasta nuestra espiritualidad.

Y poco a poco comenzamos a vivir intentando demostrarle algo a los demás.

Pero cuando tu identidad está fundamentada en la aprobación humana, nunca tendrás suficiente.


  1. Siempre habrá alguien más bonita.

  2. Alguien con más dinero.

  3. Alguien con una iglesia más grande.

  4. Alguien con más seguidores.

  5. Alguien que aparentemente tiene una vida perfecta.

Pero Dios nunca te llamó a competir con otra mujer. Te llamó a ser quien Él diseñó que fueras.


6. Pregúntate: ¿Quién soy cuando nadie me está mirando?

Esta pregunta puede ser incómoda, pero es necesaria.

  1. ¿Quién eres cuando nadie te aplaude?

  2. ¿Quién eres cuando no recibes reconocimiento?

  3. ¿Quién eres cuando tu ministerio atraviesa una temporada difícil?

  4. ¿Quién eres cuando tu vida no se parece a lo que imaginaste?

  5. ¿Sigues creyendo que Dios está contigo?


La verdadera identidad no se descubre solamente cuando todo está bien.

Muchas veces se descubre en el desierto.


Porque cuando desaparecen los aplausos, las posiciones y las opiniones de otros, queda una pregunta:


¿Quién dice Dios que soy?


7. Comienza a cambiar la conversación contigo misma

Hay mujeres que jamás permitirían que otra persona les hablara como ellas mismas se hablan.

  1. “Soy fea.”

  2. “No puedo.”

  3. “Nunca voy a cambiar.”

  4. “Siempre me pasa lo mismo.”

  5. “No soy suficiente.”

  6. “Nadie me va a amar.”

  7. “Dios no puede usarme.”


Debemos aprender a identificar esas voces. No todo pensamiento que llega a tu mente merece convertirse en una creencia. Cuando un pensamiento contradice lo que Dios dice sobre ti, necesitas detenerlo y reemplazarlo con la verdad de Su Palabra.

No se trata de repetir frases positivas sin fundamento.

Se trata de alinear nuestra mente con la verdad de Dios.


8. Comienza a verte desde la perspectiva del Padre

Antes de preguntarte:

“¿Qué piensa la gente de mí?”

Pregunta:


“¿Qué dice Dios de mí?”

  1. La Biblia enseña que eres creación de Dios.

  2. Eres profundamente amada.

  3. Eres llamada a vivir en Cristo.

  4. Has sido creada con propósito.

  5. Dios conoce tus días.

  6. Él conoce tus luchas.

  7. Él conoce tus lágrimas.

  8. Él conoce aquello que nadie más conoce.

  9. Y aun conociéndolo todo, Él te sigue llamando. Eso es gracia.


9. No necesitas convertirte en otra persona para tener valor

Hay una diferencia entre crecer y tratar de convertirte en alguien que no eres.

Dios quiere transformar tu carácter, sanar tus heridas y desarrollar tus dones.

Pero no necesitas vivir copiando a otra mujer.


  1. Tu historia es diferente.

  2. Tu proceso es diferente.

  3. Tu llamado es diferente.

  4. Tu personalidad es diferente.

  5. Tu asignación es diferente.


No compares tu capítulo 2 con el capítulo 20 de otra persona.

Quizás hoy estás comenzando algo que Dios llevará mucho más lejos de lo que puedes imaginar.


10. Hoy decide cambiar el espejo

Tal vez has pasado años mirándote en el espejo de la crítica. Hoy Dios te invita a cambiar de espejo. Deja de preguntarte:

  1. “¿Qué me falta?”

    Y comienza a preguntar:


  2. “¿Qué ve Dios en mí?”

    Deja de decir:

    “Soy un fracaso.”


  3. Y comienza a decir:

“Estoy en proceso.”

Deja de decir:

“No tengo nada que ofrecer.”

Y recuerda:


Dios puso dones dentro de ti.

Deja de decir:

“Mi pasado me define.”

Y declara: “Mi pasado es parte de mi historia, pero no tiene autoridad sobre mi identidad en Cristo.”


Una oración para hoy


Yahweh, enséñame a verme como Tú me ves.

Sana las heridas que han distorsionado mi identidad.

Ayúdame a dejar de definirme por mis errores, por las palabras de otros y por las temporadas difíciles que he vivido.


Dame discernimiento para reconocer las voces que no vienen de Ti.

Enséñame a creer lo que Tu Palabra dice acerca de mí, aun cuando mis emociones digan lo contrario.


Recuérdame que estoy en proceso.

Ayúdame a caminar con seguridad, humildad y propósito.

Que cuando me mire, no vea solamente mis defectos, sino que pueda reconocer la obra que Tú estás haciendo en mí.


Yahweh, cambia mi manera de verme para que pueda caminar de acuerdo con la identidad que Tú me has dado.



Para reflexionar


¿Qué opinión tienes de ti misma que Dios nunca dijo de ti?

Escribe esa frase.

Ahora busca en la Palabra de Dios qué dice Él acerca de quién eres.

Porque quizás el próximo milagro que necesitas no es que cambie tu circunstancia.


Quizás necesitas que Dios cambie la manera en que te ves dentro de esa circunstancia.

Y cuando comienzas a verte como Yahweh te ve, ya no necesitas vivir buscando que otros te confirmen tu valor.


Sabes quién eres.Sabes de quién eres.Y sabes para qué fuiste llamada.


Bendiciones.

Neida Velázquez

 
 
 

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